lunes, 10 de agosto de 2015
Chau MARA !!
Otra vez la muerte rondando, es inevitable que te haga pensar, recordar, veo pasar mi vida. Se fue "la Mara", "Maravilla", que triste final tuviste Marita. Nos conocimos hace más de 30 años, nos llevamos bien enseguida, nos hicimos amigas. La abuela Tita no te quería, argumentaba que eras demasiado jóven para el Gorki, que ibas a querer tener hijos y él ya tenía 5, pero al final te la fuiste ganando, por lo menos te dejó entrar...jajaja. Recuerdo tu casa de la calle Nancy, tus padres, tu hermano. Tus dudas si seguir tu relación con Gorki o no. Te viniste a vivir a Buenos Aires y acá compartimos mucho juntas. Vos venías a casa, yo iba a verlos a uds, al hotel, a aquel edificio en Lanús que cuidaban, por varios lugares donde anduvieron. Después partieron a San Juan, alguna carta nos escribimos, después la vida nos volvió a juntar en Montevideo, época difícil, pero como escribió Cecilia Orquera Cocco, siempre te las arreglabas para venir conGerman Rehermann bebé a verme a mi y a Nadia Rolon, a casa de Elida. Llegabas con alguna cosita, mínima, caramelos, un paquete de galletas, cualquier cosa, pasábamos la tarde, chusmeando y riéndonos, los gurises jugando, el germán pegándole a Nadia, me llenabas la casa de humo, y generalmente te prestaba plata (si yo tenía....eran épocas duras) para el boleto y te ibas. Me acuerdo de la casita que habían alquilado con Gorki, yo siempre iba a pasar el día contigo, cocinábamos, Germán y Nadia jugaban y se peleaban, yo te limpiaba la casa....siempre. Nos sentábamos en el jardincito a conversar. Cuando iba con la abuela Tita a llevarte comida para Germán, y te limpiábamos el techo de la habitación con agua Jane, que siempre se llenaba de hongos por el vaporizador y el humo de los cigarrillos...como se enojaba la abuela por eso. Pasaron tantas cosas, vivieron en tantos lados, te veía en Magallanes, en San José de Carrasco, en Plutarco. Y después fue pasando la vida y los años, y nos fuimos separando, a veces la vida te va llevando por caminos diferentes. Pero no te olvidé Marita. No hace mucho con Gervasio te mandé un beso y prometí ir a visitarte, y no lo hice, me ofreciste tu casa y lo que necesitara, como hacías siempre. Tuviste una vida muy dura, y un final que no merecías. Yo te recordaré caminando por Comercio, riéndonos a carcajadas, a nuestros 20 y tantos años...y con la vida por delante llena de sueños.
CHAU MARA!!!
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