El galpón del abuelo, encierra el misterio de muchos galpones...encierra muchas vidas...muchas historias...muchos momentos...desde el inmenso galpón de Juan de Dios Peza, donde yo me perdía recorriendolo y escondiendome a la hora de a siesta. El galpón sótano de Carlos Gardel, donde nos gustaba soñar historias fantásticas, hasta los varios galpones de Plutarco, los objetos iban cobrando vida, las maderas se transformaban en las manos del viejo, yo tuve mis propias herramientas, mi martillito pequeño que el abuelo ponía en mi manito de niña y la iba llevando con una ternura infinita, y golpeabamos un clavito, y la abuela diciendo...tené cuidado viejo, que se va a lastimar Astrita. De ahí salieron mesas sillas camas banquitos repisas....amor y siempre amor, el amor del viejo, para cada uno de nosotros.
Gracias Marcos Milán por las fotos




















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